Llamado de Amor y de Conversión del Casto y Amante Corazón de San José
9 Agosto 2017

Hijos queridos, desde antes de comprometerme con María, como lo ordenaba la ley judía, Yo ya admiraba, contemplaba, a María. La pureza, la humildad, el amor que María irradiaba en la tierra, sólo Jesús pudo superarlo porque era Dios; pero María, aún siendo pequeña criatura, ya reflejaba lo divino, lo eterno. 

Y desde el momento de la Encarnación del Verbo, en su Vientre, María se hizo la Entrada al Reino de la Divina Voluntad, porque María actuaba, hablaba, oraba, haciéndolo todo, con el Amor Santo, y este Amor Santo la unía en la tierra a la Divina Voluntad. 

Ahora es, por eso, que Yo los invito a reflexionar: ¿cómo actuaría María en mi lugar?, ¿cómo respondería María si fuera yo?, ¿con qué amor?, ¿con cuánta dedicación María serviría a mis hermanos si fuera yo? 

Hijos, para ser hijos de María no basta con consagrarse a Ella, la Consagración a su Doloroso e Inmaculado Corazón es la puerta de entrada, pero la Consagración debe vivirse, nuestros Llamados de Amor y de Conversión son un estilo de vida, por eso mediten si actúan, hablan, sirven, incluso si oran como María y si, aún, no es así: ¡qué más esperan para empezar a imitar a la única criatura que jamás ofendió al Señor! 

Imiten, pues, en todo, totalmente en todo, a la Reina Celestial. Y cuando Jesús los vea a ustedes transformados en María serán ustedes muy agradables para Él. Con amor de Padre, que quiere educar a sus hijos, les doy mi bendición: en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.