sábado, 12 de agosto de 2017


Llamado de Amor y Conversión  del Sagrado Corazón Jesús
11 de Agosto 2017

Aquella Noche Eucarística cuando, con mis amados Apóstoles, celebré la fracción del Pan pidiendo que conmemorarán esta Santa Cena, en el Cenáculo de Jerusalén, mi Sacrificio fue simbólico, pero en el momento que impuse mis Manos sobre el pan y el vino, se dio el milagro de la Transubstanciación, donde el Pan y el Vino era mi Cuerpo Vivo y mi Sangre Real. Así que la Pascua dejó de ser simbólica para convertirse, en esa noche, en un Sacrificio Vivo y Real.

El Jueves Santo, mi Sacrificio fue en el Pan y en el Vino, y el Viernes Santo, mi Sacrificio fue con la Cruz. Esa Noche Santa, me retiré al Huerto, fuera de la ciudad, a orar. En ese momento, mientras caminaba hacia el Huerto, mi Corazón se despedía del Corazón de mi Madre.
Cuantas veces mi Madre me protegió, pero esa Noche sabía que no podía hacer nada por Mí, porque para eso había venido al mundo. 
Mi Madre, también muy afligida, aceptó con paciencia, el Querer de Dios.

Llegando a Getsemaní, me postré y oré; oré por el mundo, oré por los pecadores, oré por Judas, por Anás, por Caifás, por los soldados romanos, oré por ustedes.
En ese momento, mi Corazón entró en agonía; todos los pecados del mundo, desde el primero, los vuestros, y el pecado del último hombre en la faz de la tierra, recayeron sobre Mí, y me hice pecado por ustedes, y en ese momento Dios estaba solo, Dios se hizo nada por ustedes.

Y aun el mundo cae siempre en la mentira de creerse algo. El orgullo humano jamás va a entender, mi Agonía en el Huerto, solo los humildes alcanzan en este lugar.
Cada pecado pasó frente a Mí, y el dolor que sentía era como si Yo, Jesús, los hubiera cometido, pero Yo asumí sus pecados para que ustedes se salvaran. 

Tenía miedo, nostalgia, pero mi Corazón estalla de Amor; el Sudor de Sangre de mi Frente, fue por Amor. 
Lamentablemente, mi dolorosa Pasión es olvidada.
Si el mundo pensara más en lo que sufrí seguramente vivirían más en santidad, pero mi Corazón sufre al ver que, incluso los Consagrados, se olvidan de mi Pasión.

Sólo los humildes pueden comprender esto, sólo los pequeños de corazón pueden entender mi Dolor. ¡Háganse pequeños! ¡háganse pequeños con todo el corazón! para que acompañen a vuestro Jesús en el Dolor. 

Les invito a orar conmigo en mi Agonía de Getsemaní. Les doy Mi Bendición; en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.